Beato Zacarías de LLorenç del Penedès





El 4 de septiembre de este año ha sido consagrado en la iglesia de Sant Llorenç del Penedès (Tarragona), el icono del beato Zacaries de Llorenç, nacido en ese municipio y que fue, beatificado junto a sus compañeros, el pasado noviembre en la Catedral de Barcelona.





Icono del Beato Zacaries de Llorenç


Significado del icono:


En este icono -evocación viva del beato Zacarías de Llorenç-, vemos plasmada su figura junto con el Cristo de San Damián -conocido también como de San Francisco-, ya que fue el adoptado por éste santo durante toda su conversión y, posteriormente, también por todos los seguidores de sus enseñanzas y de su estilo de vida: sencillo, recogido, altruista. La orden de los capuchinos son unos de ellos, su lema "Paz y bien" resume perfectamente el espíritu que los une.

Es bien seguro que, durante su vida mortal, el Beato Zacarías rogó a menudo ante los ojos de este Cristo, el mismo qué, en este icono, tiende su mano derecha para apoyarla suavemente en los hombros del beato para acogerlo y acompañarlo en su vida inmortal.

El Cristo resucitado luce el nimbo crucífero, distintivo de la luz irradiada, Él es el Señor de la Creación, principio y final, controlador del tiempo y del espacio pero que, a la vez, va cubierto con un modesto faldón que lo identifica como el Cristo de San Francisco, "el pobre de Asís". El beato permanece sereno y contemplativo, va ataviado con el hábito que proclama la voluntad de entrega completa al servicio de Dios.

El color marrón significa "humildad", ya que esta palabra proviene del vocablo latín "humus" que significa "tierra". Es por este el motivo que las vestimentas de los monjes son de ese color. Su vestido interior, del que sobresale el cuello y los puños de las mangas, es blanco, representando la integridad y pureza interior.

Su cintura ceñida por un cordón de tres nudos que simbolizan, según la expresión franciscana, los tres votos de pobreza, obediencia y castidad.

El libro que sujeta entre las manos evoca todas aquellas difusiones de tipo intelectual que el beato Zacarías realizó durante su entregada vida: la enseñanza como profesor en el Seminario seráfico, las historias de evangelización cristiana conocidas como "Flores eucarísticas" y que escribió para niños, la predicación del evangelio y las tareas de acompañamiento espiritual.

La tapa del libro va ilustrada con el cáliz y la sagrada forma evocando la eucaristía y el color de la tapa es rojo para aludir a la sangre del sacrificio.

La escena se produce sobre un fondo de color azul. Todas las antiguas culturas hicieron del azul un color relacionado con la divinidad. Los egipcios lo ataron con la "verdad", por tanto, con sus dioses.
Es natural que la cultura bizantina la establezca como el color propio de Dios y de las personas a las que les transmite su santidad. El azul, por tanto, es el color del espacio sagrado.

La función del icono, como siempre he defendido, es presentarnos el símbolo y permitir la contemplación de su mensaje para comenzar a experimentarlo.

Es así como con la oración y la contemplación de este icono, podemos experimentar como el Beato Zacarías de Llorenç del Penedès nos ayuda, asesora, protege y, en definitiva, nos habla directamente al corazón.

Laura A.Lucea

Llorenç del Penedès- septembre 2016










Ha sido muy satisfactorio para mi poder participar en la ceremonia de bendición y todo un honor elaborar el icono protagonista. Agradezco de todo corazón a los fieles de esta parroquia la confianza que me han depositado para la elaboración de éste elemento sacro.




6 comentarios:

Santiago dijo...

Ho has fet molt be. Felicitats Laura

Syr Malvís dijo...

Bendito don el que tienes que te permite comunicar y representar los anhelos y devociones de los demás.

Ray dijo...

Bellísima obra de arte, Laura. Me alegro mucho de que tu "oro" sea valorado como merece. Enhorabuena.

pallaferro dijo...

Una pintura totalmente elaborada por ti siguiendo la técnica tradicional del temple al huevo sobre tabla de madera.

Una pintura totalmente elaborada por ti en la que has sabido insuflar los tres niveles de manifestación:
Cuerpo. O soporte corpóreo que proporciona la madera, la creta, la cola de conejo, los pigmentos, el huevo...
Alma. O el esmerado simbolismo que has plasmado en cada detalle de esta iconografia diseñada por ti.
Espíritu. O fuerza que emana el icono ante nuestra contemplación.

​Y, en definitiva, una pintura totalmente elaborada por ti que ha sido digna de ser sacralizada y convertirse no solo en una obra de arte, si no también en un instrumento de intersección.

Felicidades Laura!

Mara dijo...

¡Enhorabuena, Baruk! Un abrazo.

Baruk dijo...

Muchas gracias a todos vosotros por estar ahí y animarme con vuestras opiniones. Sois fantásticos!

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